Disponibilidad en vivo de cada vivienda, el calendario de cobros atado a la obra, los avales controlados y una zona privada para cada comprador. De la reserva a la entrega de llaves, en un sitio.
Una promotora no es una inmobiliaria: aquí no se cobra una comisión al final, se cobra el 100% a plazos durante tres años. Todo está montado sobre eso.
La disponibilidad vive en un Excel que toca el comercial, otro que toca administración y un tercero que tiene la agencia. Se reserva dos veces la misma vivienda y alguien tiene que llamar a un comprador para deshacerlo.
Cada comprador va por un hito distinto según cuándo firmó. Reclamar el pago que toca es rehacer la cuenta a mano, comprador por comprador, cada mes.
Cobras a cuenta antes de entregar y la ley te obliga a tenerlo avalado o asegurado, con certificado individual. Si hay uno sin cubrir, te enteras el día que te lo reclaman.
La pantalla que se queda puesta en la pared de la caseta. Una sola verdad sobre qué está libre, y todos —comerciales, agencias y la web— mirando la misma.
Cada vivienda, un recuadro con su color. Libre, reservada, con contrato, escriturada o entregada. Se ve el estado de ciento veinte viviendas de un vistazo.
Por portal, planta, dormitorios, orientación, terraza o precio. «Enséñame lo que queda de tres dormitorios a mediodía» es un clic.
Se reserva desde la propia vivienda y deja de estar libre para todo el mundo en ese momento. Si dos comerciales la reservan a la vez, el segundo recibe un aviso: no se puede vender dos veces.
Garaje y trastero cuelgan de su piso o se venden sueltos, pero nunca dos veces: al asignarlos desaparecen del disponible.
Cada una con su plano, sus fases y sus fechas. El cuadro general suma todas y dice cuál va retrasada.
Una reserva sin arras cobradas expira sola a los días que marques y la vivienda vuelve al mercado. Sin discusiones ni favores.
En obra nueva el comprador pregunta por tres promociones el mismo día. Contesta la primera que contesta, no la mejor. La IA atiende a la hora que sea, cualifica y deja la visita puesta en la agenda del comercial.
Cada paso genera su documento con los datos que ya están en la ficha, se firma desde el móvil y queda en el expediente del comprador.
Documento de reserva con las arras, firmado desde el móvil. La vivienda se bloquea en el mosaico en cuanto se firma.
Se genera con los datos de la vivienda, el comprador y el calendario pactado. Sin volver a teclear nada de lo que ya está en la ficha.
Cada documento firmado queda sellado y con su historial, de forma que se puede demostrar qué se firmó y cuándo.
Fecha de notaría, acta de entrega firmada y las llaves. La vivienda pasa a entregada y arranca la postventa.
Cada comprador firmó en un mes distinto y va por un hito distinto. Reclamar lo que toca deja de ser una tarde de hoja de cálculo: la pantalla dice quién debe qué y desde cuándo, y avisa antes de que venza.
Lo que se cobra se factura desde aquí, con numeración encadenada y envío a la AEAT.
Cobras antes de entregar, y cada cantidad entregada a cuenta tiene que estar garantizada por aval o seguro, con certificado individual para cada comprador.
Es lo que hoy vive en una carpeta y en la cabeza de una persona. Aquí vive pegado al cobro que cubre, y salta cuando falta.
Las elecciones de acabados tienen fecha límite porque la obra no espera, y las mejoras son dinero que se factura aparte. Las dos cosas se pierden hoy en conversaciones sueltas.
Tres años esperando una casa dan para muchas llamadas. La mayoría son preguntas cuya respuesta ya existe: cuánto he pagado, cuándo toca lo siguiente, cómo va la obra.
Plano, superficies, orientación, anejos y calidades. Lo que compró, sin tener que buscar el correo de hace ocho meses.
Qué ha pagado, qué le queda y cuándo vence lo siguiente. Con el justificante de cada cobro.
Reserva, contrato, certificado de aval y planos. Siempre la última versión.
Elige acabados con su fecha límite delante y ve las mejoras contratadas.
Fotos y estado de la promoción cada mes. Es lo que más reduce las llamadas de «¿cómo va lo mío?».
Enlace con caducidad y comprobación de identidad. Ni contraseñas que olvidar ni una app que instalar.
Empiezan los plazos de garantía de la LOE, y el que no los controla acaba pagando de su bolsillo un arreglo que todavía le correspondía al industrial.
La web de la promoción sale de las mismas fichas, así que cuando una vivienda se reserva desaparece del disponible sin que nadie toque la web.
Sigue las webs de las promotoras que venden en tu zona: precios, tipologías y cuándo bajan. Informe semanal resumido.
Artículos que posicionan «obra nueva en tu zona» y guías de compra sobre plano. Tráfico orgánico que aterriza en la promoción.
Calendario y publicación del avance de obra, tipologías y «última vivienda de 3 dormitorios». Sin dedicarle horas.
El comprador que trae a otro comprador. Estructurado, con seguimiento y recompensa, en vez de un descuento improvisado.
Enseña la promoción compartiendo pantalla a quien compra desde fuera. El comprador entra desde un enlace.
Satisfacción tras la entrega, y los contentos van a reseña de Google. En obra nueva, la reputación vende la siguiente promoción.
Tipologías, viviendas, anejos, precios y fases. Si lo tienes en Excel, se importa: no hay que teclear ciento veinte fichas.
Hitos de cobro, plantillas de reserva y contrato, comerciales y agencias, y las reglas de quién atiende qué.
El escaparate publicado, la IA atendiendo y el mosaico en la pared de la oficina. A partir de ahí, cada reserva se mueve sola.
El alta incluye cargarte la promoción entera —tipologías, viviendas, anejos, precios y el calendario de hitos—, que en una de ochenta viviendas es un día de trabajo.
hasta 30 viviendas
hasta 80 viviendas
varias a la vez
Precios sin IVA. El año equivale a nueve mensualidades: tres meses de regalo. Sin permanencia, y lo que necesites y no esté entra en el mantenimiento. ¿Tu promoción no encaja? Hablamos.
No. Presto, tu ERP de costes o lo que uses para certificaciones siguen donde están: esto es la parte comercial y de compradores, que es justo la que no cubren. Lo que sí hace es tomar de la obra las fechas de los hitos para saber qué toca cobrar.
No, y desconfía de quien te diga que sí: el aval o el seguro lo da una entidad financiera o una aseguradora. Lo que hacemos es controlarlo —qué cantidad está cubierta, con qué póliza y hasta cuándo— y avisarte si has cobrado dinero que no lo está.
Sí. Cada una con su plano, sus fases, sus precios y su equipo. El cuadro de mandos las suma y te dice cuál va por debajo del ritmo previsto.
Especialmente. Cada comercializadora entra con su acceso, ve la disponibilidad en vivo y sus propios compradores, y cada lead queda atribuido a quien lo trajo. Las comisiones se calculan solas sobre lo cobrado.
Sí. Cada factura sale con numeración encadenada e inalterable y se envía a la AEAT, que es lo que exige el reglamento en vigor desde enero de 2026 para sociedades y desde julio para autónomos. Una factura emitida no se borra: si hay que corregirla, se emite una rectificativa.
Por eso no hay que registrarse ni instalar nada: se entra desde un enlace que caduca, comprobando la identidad con los últimos dígitos del teléfono. Y todo lo importante le llega igualmente por WhatsApp y por correo. La zona privada es para el que quiere mirar, no una obligación.
En servidores en la Unión Europea, con cada promotora aislada de las demás. Los datos son tuyos y te los puedes llevar cuando quieras.
Te montamos la demo con tus tipologías y tus precios, para que la veas con tu promoción y no con una de mentira.
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